[Por Rufus Mortem]
La música que me ha impresionado. Por su calidad, por su belleza, por su alma. Una colección ecléctica basada únicamente en mi gusto personal. Espero que disfrutes tanto como yo al escucharla.

miércoles, 11 de enero de 2012

Jordi Savall / Hespèrion XXI / La Capella Reial de Catalunya: “Dinastia Borgia: Chiesa e potere nel Renascimento” (Disc 3)


Como continuación de mis dos anteriores posts dedicados al trabajo de Jordi Savall, Hespèrion XXI y La Capella Reial de Catalunya sobre la dinastía Borgia (véase "Dinastia Borgia" Disco 1 y "Dinastia Borgia" Disco 2), esta entrada se centra en la tercera entrega de la trilogía, que termina ofreciendo un volumen entero a Francisco de Borja (1510-1572) y a la música contemporánea de su época. Este notabilísimo personaje histórico, como buen Borgia, tuvo una ajetreada vida siempre implicada en los centros de poder político y religioso, y estuvo contacto con la flor y nata de las personalidades políticas, religiosas y culturales coetáneas.

Hijo de Juan de Borja, III duque de Gandía, Francisco era biznieto de Rodrigo Borja (el papa Alejandro VI) y de Fernando II de Aragón, el Católico (a través de su hijo bastardo Alfonso). En sus primeros años de vida, la prematura muerte de su madre Juana hace que el niño Francisco pase su infancia en Baza, Granada, mientras su padre consigue la dignidad de Grande de España batallando al servicio del rey. Más adelante pasa tres años en Tordesillas, en la corte de Catalina de Austria, hija de Juana de Castilla, la Reina Loca, donde adquiere su primera educación cortesana. En 1528 es requerido al servicio de la casa de la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, donde se casa con la portuguesa Leonor de Castro (que le dará ocho hijos), y es nombrado marqués de Lombay. En esa época, Pablo III, hermano de Julia Farnesio, la amante de Alejandro VI, accede al papado, por lo que favorecerá a los Borja nombrando cardenales a dos de los hijos del duque de Gandía. También por la misma época fallece en los brazos de Francisco su amigo el poeta Garcilaso de la Vega, herido durante una escaramuza en Provenza. El fallecimiento de Isabel de Portugal en 1539, cuya comitiva fúnebre encabeza Francisco, marca profundamente su espirituralidad y empieza a orientar su futuro como religioso. Carlos V decide nombrarlo entonces virrey en Catalunya, un cargo de gran responsabilidad. Es en Barcelona donde entra en contacto por primera vez con la Compañía de Jesús, recién aprobada por Pablo III en Roma, a través de su esposa Leonor, quien está en relación con el general de la orden, Ignacio de Loyola, y queda impresionado por las enseñanzas del jesuita Pedro Fabro, quien a su vez lo recomienda a Ignacio. Poco más tarde, en 1542, se convoca el Concilio de Trento, como intento de la Iglesia de dar respuesta a la oposición radical de Lutero a la inmoral opulencia renacentista de la corte papal. Francisco inicia entonces una deriva religiosa, inspirada principalmente por su mujer.

A la muerte de su padre en 1543, Francisco se convierte en el IV duque de Gandía; sin embargo, la muerte de su esposa en 1546 hace que en su corazón crezca en secreto el deseo de retirarse de la vida mundana y de conocer en persona a Ignacio de Loyola; se hace jesuita de manera encubierta y funda en Gandía la primera Universidad jesuita; finalmente, en 1550 rompe con sus lazos familiares y con la corte para desplazarse a Roma, explicando a Carlos V por carta que cede a su hijo y heredero, Carlos de Borja, el ducado de Gandía y que ha decidido entrar en religión. Al parecer, Carlos V presionó al nuevo papa, Julio III, para que concediera la dignidad cardenalicia a Francisco, pero éste la declinó, exiliándose en los Montes Vascos, en una ermita en Oñati, dedicándose al estudio, la oración y la penitencia; esta vida pacífica, tan poco conveniente a un Borgia, dio pronto un nuevo giro: la personalidad de Francisco hizo inevitable que rápidamente se convirtiera en un afamado predicador, por lo que fue reclamado por Ignacio de Loyola como confesor de Juana de Austria, hija de Carlos V, bajo cuya tutela se preparó su boda con el heredero real portugués y a la cual convirtió en ferviente devota de la Compañía de Jesús. Durante este tiempo, Francisco se erigió en pieza central de la política portuguesa para Carlos V, Ignacio de Loyola y el papado. Más tarde descubrimos a Francisco asistiendo en el final de su vida a Juana, la Reina Loca, y conociendo a Santa Teresa de Jesús.

La abdicación y posterior muerte de Carlos V y su sustitución por Felipe II, y la muerte de Ignacio y su relevo por Diego Lainez al frente de la Compañía, trajo algunos problemas a Francisco: su apoyo al nuevo papa, Pablo IV, enemigo declarado de Felipe II, le obligó a huir de las iras reales, llegando a Roma poco después de la entronización de Pío IV; sus enemigos en la Inquisición le acusaron de haber escrito un libro herético, mientras el papa lo apoyó, aprovechando para nombrarlo Vicario General del recientemente reabierto Concilio de Trento. Las guerras de religión desangraban Europa, mientras los otomanos, resurgidos, presionaban en todo el Mediterráneo. En 1565, gracias a sus dotes diplomáticas, Francisco es elegido tercer general de la Compañía de Jesús a la muerte de Lainez; juntamente con el nuevo papa Pío V es, en ese momento culminante de su carrera, el puntal encargado de mantener el ejemplo del pensamiento de la Iglesia reformada tras el Concilio, mientras una gran coalición de venecianos y españoles bendecida por Roma lograba la resonante victoria de Lepanto frente a los turcos (1571). Francisco moría poco tiempo después en Roma, siendo posteriormente canonizado por Clemente X en 1671.

Como en las dos anteriores entregas, la música recogida en este CD vuelve a ser una muestra representativa de la producción musical de la época estudiada por Savall, esta vez la vida de Francisco de Borja; incluye obras remarcables de Lluís del Milà, Mateu Flecha, Bartomeu Càrceres y Cristóbal de Morales, entre otros, todos ellos figuras señeras de la música renacentista peninsular; se añaden también piezas de Janequin, Susato, Josquin des Prez e incluso una obra atribuida al mismo Francisco de Borja, “Credo in unum Deum”. Cabe destacar, por último, el recitado de obras de Garcilaso y Santa Teresa, así como del Edicto de Expulsión de los moriscos, que acaban de redondear el enorme fresco que Savall y sus pupilos pintan recreando toda una época. De nuevo queda plenamente de manifiesto que el trabajo musicológico e interpretativo de Savall y su equipo proporciona la garantía plena de que estas piezas reciben la que probablemente sea la mejor aproximación posible en cuanto a rigor y calidad interpretativa, de modo que los intérpretes consiguen que la música pase a convertirse en una parte inseparable del legado histórico como quizá antes no se había contemplado, como una herramienta insustituible para su comprensión. Este extraordinario trabajo se completa con una edición de calidad insuperable, que incluye un libreto de casi 400 páginas en varios idiomas, ilustrada con una riquísima iconografía, y que además cuenta como bonus con un DVD con el documental que narra el proceso de producción del álbum. Todo un incentivo para la compra de “Dinastía Borgia”.

Pistas:
V. Batallas y treguas: responsabilidades militares y políticas: 01. Nace Francisco de Borja - Fantasía I (arpa) / 02. Francisco I, rey de Francia. Victoria de Marignano - La Battaglia / 03. Muerte de Lucrecia. Muerte del emperador Maximiliano - Motete: Proch Dolor / Pie Jhesu / 04. Guerra de las Germanías - Todos los buenos soldados (Fragmento de la Ensalada "La Guerra") / 05. Instalación en Valencia de Fernando de Aragón - Fantasia II (arpa) / 06. La corte del duque de Calabria - Tau garçó la durundena / 07. Matrimonio de Francisco de Borja con Leonor de Castro - Meis olhos van por lo mare / 08. Muerte de Garcilaso de la Vega en brazos de Francisco de Borja - Égloga III (1536): Aquella voluntad honesta y pura (rec.) / 09. Tregua de Niza entre Francisco I y Carlos V - Jubilate Deo Omnis Terra / 10. Francisco de Borja es nombrado virrey de Cataluña - Pavana: "O Voy"
VI. Renuncias y transformación espiritual: 11. Profesión de fe - Credo in unum Deum / 12. Abandona Gandía - Kyrie No. 1 (arpa) / 13. Encuentro con Teresa de Jesús - Alma, buscarte has en Mi, contrafacta de "Dama, mi grande querer" (CMP) / 14. Acompaña en su muerte a Juana la Loca en Tordesillas - Lachrimosa dies illa / 15. Abdicación de Carlos V - Mille regretz
VII. Últimos años, muerte y canonización de Francisco de Borja: 16. Ataque de los turcos a Malta - Improvisación & danza / 17. Victoria de Lepanto – Fanfara / 18. Viaje a París. Matanza del día de San Bartolomé - Salmo 35: Deba contre mes debateurs / 19. Muerte de Francisco de Borja - Réquiem: Pie Jesu Domine / 20. Edicto de expulsión de los moriscos - El Rey y por S.M. Don Luis Carrillo (rec.) / 21. Deploración por la expulsión de los moriscos - Improvisación - Deploración morisca / 22. Canonización de Francisco de Borja - Pange Lingua gloriosi (gregoriano) / Tiento XVII de Pange Lingua

domingo, 8 de enero de 2012

Jordi Savall / Hespèrion XXI / La Capella Reial de Catalunya: “Dinastia Borgia: Chiesa e potere nel Renascimento” (Disc 2)


La segunda parte del trabajo de Jordi Savall, Hespèrion XXI y La Capella Reial de Catalunya de 2010, que ya empecé a comentar en el anterior post (véase "Dinastia Borgia: Chiesa e potere nel Renascimento" -Disc 1-) nos continua narrando, a través de la interpretación de las piezas musicales contemporáneas a los hechos históricos más relevantes, la fascinante historia de la familia Borgia, cuyos miembros más notorios vivieron en una época marcada por la lucha constante por el control secular y espiritual de Roma en un momento en que la nunciatura constituía el centro político y religioso de la Cristiandad.

La obra completa, de tres volúmenes, incluye el período histórico que va desde el 1400, poco antes del fin del cisma religioso de Occidente y la caída de Constantinopla, hasta la batalla de Lepanto (1571) y la muerte del último representante ilustre de la familia Borja, Francesc (1572). Engloba, pues, la vida de los que fueran los miembros más relevantes de la dinastía: Alfonso, futuro papa Calixto III (1378-1458), Rodrigo, su sobrino y futuro papa Alejandro VI (1431-1503), los hijos de éste, César (1475-1507) y Lucrecia (1480-1519), y, finalmente, el biznieto de Rodrigo, Francesc (1510-1572). Esta segunda parte realiza un recorrido musical contemporáneo a los hechos más importantes de las vidas de Rodrigo, Lucrecia y César. En ese tiempo, los Borgia, desde la llegada al pontificado de Alfonso (Calixto III), ocuparon el punto central de los resortes de poder de la política europea, con el objetivo final, en el caso de los que alcanzaron la dignidad de Vicario de Cristo, de asegurar la independencia política del Vaticano y su poder incontestable sobre los demás reinos de la Cristiandad. A tal fin, las biografías de los turbulentos Borgia, llenas de luces y sombras, contradicciones, episodios luctuosos y crímenes de todo tipo, teñidas por una leyenda negra obra en gran parte de sus adversarios (como los Colonna, los Caetani o los Orsini), nos muestran que en realidad no fueron muy distintos a cualquiera de los otros poderosos de la época, dedicados a la intriga y a las maniobras más obscenas con el fin de alcanzar y conservar el poder.

Rodrigo de Borja, nacido al igual que su tío Calixto III en Xàtiva, alcanzó gracias al nepotismo la púrpura cardenalicia y el cargo de vicecanciller de la Iglesia con tan sólo 25 años; sin embargo, supo aprovechar siempre su posición, aumentando su influencia, su poder y su riqueza, y logrando ser el más opulento y poderoso cardenal de la Iglesia romana. Llegó a tener más de media docena de hijos (algo, por otro lado, común en las altas jerarquías eclesiásticas de la época), cuatro de ellos con Vanozza Cattanei, la “esposa” reconocida del cardenal y dama respetable en la época. En 1492, gracias a maniobras de todo tipo que probablemente incluyeron el soborno bajo la forma de compra de votos, logró hacerse nombrar papa, para, acto seguido, colocar a sus familiares en los puestos más relevantes de la administración civil y eclesiástica dependiente del papado, nombrando, entre muchos otros, a dos hijos suyos menores de veinte años como cardenal y capitán general de los ejércitos pontificios. Además, empezó a maniobrar mediante argucias políticas y dinásticas con el fin de asegurar los matrimonios más ventajosos para los numerosos vástagos de su linaje. Rodrigo fue acusado de ser la encarnación del Anticristo, seguidor de Mahoma, materialización del diablo, judío converso e impenitente sediento de sangre, y se le atribuyeron los crímenes más inicuos incluyendo el incesto con su hija Lucrecia, tratos infames con muchachos y doncellas, asesinatos y otras muchas perversidades que, por su carácter fantasioso y aparatoso, probablemente tuvieran más de desesperado intento de dañar la reputación del papa por parte de sus impotentes enemigos que de realidad, aunque hay pocas dudas históricas sobre algunos hechos deplorables como la muerte por envenenamiento del esposo de Lucrecia, Alfonso de Aragón, o la recaudación forzada de dinero por procedimientos irregulares como la venta masiva de indulgencias o de cargos cardenalicios, con el fin de mantener las onerosas ambiciones políticas del papa. A pesar de su reputación terrible, Rodrigo fue, sin embargo, desde el punto de vista de las artes y las ciencias, un gran protector de las mismas y uno de los mecenas más importantes del Renacimiento, a pesar de no ser estrictamente un humanista ni un intelectual: bajo su protección trabajaron nada menos que Copérnico, Da Vinci, Bramante, Miguel Ángel o Josquin des Prez, uno de los músicos más notables de la época, y de cuyas composiciones hay una buena muestra en este CD (pistas 4, 6, 9, 13 y 18).

Los descendientes más conocidos de Rodrigo, César, puesto como ejemplo por Maquiavelo en “El Príncipe” y que estuvo luchando toda su corta vida por hacerse con el control del centro de Italia para fundar un quimérico reino italiano compacto, unificado y autónomo, y Lucrecia, conocida por su desmedida ambición y sus sucesivos matrimonios con Giovanni Sforza, con Alfonso de Aragón y con Alfonso d’Este, Príncipe de Ferrara, resultado del tacticismo político variable de su padre y su hermano, pueden considerarse hijos de ese anhelo de poder sin límite que parecía animar al linaje Borgia, y que convirtió a sus miembros en figuras históricas de tintes novelescos.

Tal y como sucede con el primer y tercer volúmenes de “Dinastia Borgia”, con los cuales forma una unidad cuya única solución de continuidad es la necesidad material de dividirla en CDs, la segunda parte del trabajo de Savall consigue de nuevo introducirnos en la historia de la mano de piezas musicales completamente adecuadas al relato histórico. La pertinencia de la inclusión de las distintas composiciones, que incluyen de manera sobresaliente una muestra de la obra de Josquin des Prez y, especialmente remarcable, el Cant de la Sibil·la del Cancionero de Gandía (una de las últimas grabaciones en las que sobresale Montserrat Figueras), está respaldada por un trabajo musicológico en la investigación de las piezas tan profundo como la calidad de la cuidadísima interpretación de las mismas, que llega cotas de perfección sólo al alcance de unos pocos elegidos.

Pistas:
III. Culminación y final de un sueño: 01. Rodrigo Borja es elegido papa: Alejandro VI - Salva regis Mater / Hic sacerdos / 02. Alejandro VI acoge a los judíos sefardíes - Canto de paz en hebreo, Adonay / 03. Matrimonio de Lucrecia con Giovanni Sforza - Elogio de Lucrecia / 04. Matrimonio de Lucrecia con Giovanni Sforza - Déploration por la mort de J. Ockeghem / 05. Capitulación del virrey de Nápoles - Fortuna desperata / 06. Asesinato de Juan Borja, II Duque de Gandía - Absalon fili mi / 07. Lucrecia se casa con Alfonso de Aragón - Un Cavalier Di Spagna / 08. Tortura y ejecución de Savonarola - Tambores y campanas / Fortuna desperata / 09. Nace Rodrigo, hijo de Lucrecia y Alfonso - Une musique de Buscaye (instr.) / 10. César Borgia se casa con Carlota de Albret - Donna contro la mia voglia / 11. Églolas en Roma. La leyenda negra - Villancico: Si abrá en estre baldrés / 12. Lucrecia Borgia conoce al poeta y humanista Pietro Bembo - Soneto: Amor la ma virtute / 13. Agonía y muerte de Alejandro VI – Requiem
IV. Tiempos de revueltas y de humanismo: la Sibila y las profecías del Apocalipsis. 14. Lucrecia Borgia, duquesa de Ferrara - Pavana Alla Ferrarese / 15. La corte de Ferrara con Lucrecia - Éloge de la duchesse de Ferrara (rec.) / 16. Muerte del duque del Valentinois (César Borgia) en el sitio de Viana - Epitafio: Aquí yaze en poca tierra / 17. Lamento por la muerte de César - Castalios latices ploranda (rec.) / 18. Asesinato de Ercole Strozzi, confidente de Lucrecia - Agnus Dei (Missa Hercules Rex) / 19. Las trompetas del Apocalipsis – Fanfaria / 20. Sibil·la Valenciana

sábado, 7 de enero de 2012

Jordi Savall / Hespèrion XXI / La Capella Reial de Catalunya: “Dinastia Borgia: Chiesa e potere nel Renascimento” (Disc 1)


Con motivo de la conmemoración del quinto centenario del nacimiento de Francesc de Borja, el ciudadano más universalmente conocido que probablemente haya dado la villa de Gandia y último representante notorio de la famosa dinastía de los Borja, el Ayuntamiento de esta ciudad decidió en 2010 coproducir junto al sello discográfico de Jordi Savall, Alia Vox, el proyecto musical del cual, dada su gran extensión y vasto número de referencias cruzadas, en este post ofrezco sólo un resumen de su primera parte. Esta obra, que en conjunto se trata de una especie de enorme fresco musical en el que se dibuja parte de la historia europea de entre 1400 y 1600, supone, por parte de Savall y sus pupilos, un nuevo e ingente esfuerzo de investigación, documentación e interpretación musical que sobrepasa a todos los niveles cualquier límite de exigencia imaginable en cuanto a excelencia, tal y como, por otro lado, nos tienen acostumbrados estos intérpretes. Para más comodidad, dada la abultada cantidad de información contenida en la obra, dividiré en tres posts sucesivos su comentario para hacerlo más manejable.

La primera parte del presente trabajo de Savall / Hespèrion XXI / La Capella Reial de Catalunya nos introduce plenamente en la música contemporánea a Alfonso de Borja (1378-1458), el primer miembro de su estirpe con renombre. Su linaje (conocido posteriormente sobre todo por su nombre italianizado, Borgia) se puede remontar hasta Pedro de Atarés, señor de la villa de Borja, en Aragón, e hijo ilegítimo del rey Ramiro I (1000-1063). Se sabe que sus descendientes acompañaron a Jaime I en la conquista del Reino de Valencia, estableciéndose en la ciudad de Xàtiva. El primer Borja mundialmente conocido, Alfonso, futuro papa Calixto III, nació precisamente cerca de esa población; tras entrar en la cancillería de Alfonso V el Magnánimo y cumplir con diligencia y habilidad su encargo de liquidar el cisma de la Iglesia al conseguir la abdicación del último antipapa, Benedicto XIII, en su fortaleza de Peñíscola, Alfonso fue premiado con el obispado de Valencia. Más tarde acompañó al rey en la conquista de Nápoles, permaneciendo posteriormente en Roma y siendo nombrado cardenal gracias a su influencia y pericia diplomática en el Vaticano. Una vez dentro de la corrupta curia romana, maniobró hábilmente entre los intereses opuestos de milaneses, venecianos y franceses para hacerse con la tiara papal. Como consecuencia de su nombramiento, se inició a sus instancias el desembarco masivo de “gli catalani” en la corte papal (hasta trescientos compatriotas, procedentes sobre todo de Valencia), como continuación de una práctica ya común en esa época, el nepotismo cortesano papal, que hizo que Calixto III repartiera cargos, prebendas y beneficios eclesiásticos entre sus familiares. En su corto reinado de tres años como Papa, Calixto III se enfrentó con vigor a Mehmed II, conquistador de Constantinopla dos años antes de su nombramiento, deteniéndolo en Belgrado e impidiendo lo que parecía la progresión imparable del imperio otomano en Europa. Sus constantes llamamientos a la cruzada para hacer retroceder a los turcos hasta Asia Menor tuvieron poco eco en la Cristiandad de la época, pero resultaron decisivos a la hora de bloquear definitivamente el paso a Europa de los turcos. Calixto III también fue recordado por anular el juicio que condenó a Juana de Arco. Antes de morir aún tuvo tiempo de nombrar cardenales a dos sobrinos suyos, entre ellos su sucesor Rodrigo de Borja, y enemistarse con su antiguo protector, Alfonso V el Magnánimo.

Desde el punto de vista cultural, Alfonso, nacido en el ambiente acomodado y urbano de los Borja de Xàtiva, gozó de una sólida formación intelectual, alcanzando más adelante gran reputación como jurista y diplomático; como consejero del papa Nicolás V, prototipo de monarca mecenas y humanista, Alfonso heredó de éste su interés por llenar de escritores, sabios y artistas la corte papal, a pesar de que la leyenda negra general posterior que tiñó a la dinastía le atribuyó, en contraposición a su predecesor, el infame título de “papa antihumanista”.

Desde el punto de vista musical, las composiciones diversas que componen este primer CD constituyen un recorrido musical por los principales hechos históricos de una época convulsa que jalonan la incipiente dinastía y la vida de Alfonso hasta su toma del poder supremo de la Cristiandad: desde la música de Al-Andalus, que ilustra la tradición musulmana en Valencia, y las composiciones de tradición cristiana contemporáneas a su conquista, representadas por las cantigas de Alfonso X el Sabio, pasando por una muestra de la música sacra y profana de Gilles Binchois y Guillaume Dufay, así como una muestra del repertorio del cancionero de Montecassino, y deteniéndose en una marcha guerrera turca que ilustra la caída de Constantinopla, hasta el nacimiento de los sobrinos-nietos de Calixto III, César y Lucrecia Borgia, la caída del reino de Granada y la expulsión de los judíos de España, exquisitamente representada por una pieza sefardí. Se trata, pues, de un conjunto variopinto pero muy representativo de la música bajomedieval y renacentista, elegido con grandísimo acierto por su idoneidad a la hora de ajustar cada pieza al hecho histórico concreto, y que permite la distinción plena de la justificación última del trabajo de Savall: encajar una postrera pieza imprescindible en el mosaico de la comprensión de la historia, al dotar de la dimensión musical a aquellos aspectos apasionantes del devenir histórico que han forjado de manera indeleble la base de la cultura de la civilización occidental; y todo ello con la garantía absoluta del trabajo de unos músicos especialistas de prestigio mundial, de unos artesanos pacientes que urden una red de sonidos que nos teletransportan en el tiempo y que nos ayudan a comprender las razones de hombres separados de nosotros por más de medio milenio.

Pistas:
I. Orígenes y desarrollo de la familia Borja: 01. Valencia Musulmana – Mowachah / 02. Conquista de Valencia por Jaime I - Ductia (CSM 123) / 03. Nace Alfonso de Borja, futuro para Calixto III – Saltarello / 04. Final del Cisma de Occidente - Da Pacem / 05. Expediciones militares de Alfonso V el Magnánimo a Nápoles - Deserts d'amichs, de béns e de senyor (rec.) / 06. Nace Rodrigo de Borja - Rondeau [Instrumental] "Ce jour" / 07. Alfonso V en Italia: a la conquista de Nápoles - Strambotto-caccia: Correno multi cani / 08. Nápoles, capital de la Corona de Aragón - Zappay lo campo / 09. Alfonso de Borja es nombrado cardenal - Ave Maris Stella / 10. Caída de Constantinopla - Makam Muhayyer "Küme" usules Düyek
II. Final de las tres culturas y conquista del poder. El Vaticano: 11. Alfonso Borja es papa: Calixto III - Proclama la cruzada contra los turcos - Exultet caelum cum laudibus / 12. Calixto III anula el juicio que condenó a Juana de Arco - Adoramus te / 13. Fernando I, rey de Nápoles - Viva, viva Rey Fernando / 14. Muerte del Alfonso V, muerte de Calixto III - Miserere nostri / Vexilla regis / 15. Muerte de Ausiàs March - La gran dolor / 16. Nace César Borgia - El cervel mi fa (instr.) / 17. Sixto VI excomulga a Lorenzo el Magnífico - Patres nostris peccaverunt / 18. Nace Lucrecia Borgia - De Tous biens plaine / 19. El príncipe Djem, hermano y rival de Bajazet II rehén en el Vaticano - Anónimo otomano: taksim & danza / 20. Fin del Reino de Granada - Viva el Gran Rey Don Fernando / 21. Muerte de Lorenzo de Médici el Magnífico - Lamento per la morte di Lorenzo Il Magnifico / 22. Expulsión de los judíos de España - Romance: La rosa enflorece

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Dire Straits: "Love over gold"


Los Dire Straits, liderados por su alma mater Mark Knopfler a la guitarra y voz, editaron en 1982 bajo el sello Vertigo el que sería su cuarto disco en estudio, “Love over gold”. Ya sin el problemático hermano de Knopfler, David, sustituido por el guitarrista Hal Lindes, el grupo se reunió en Londres a finales de enero del 1982 para empezar a trabajar en un grupo de unas 20 composiciones de Knopfler. Aunque inicialmente se especuló con la posibilidad de editar un disco doble llamado “Telegraph Road”, el número de piezas preliminar fue adelgazándose progresivamente: “Private dancer” fue cedido a la cantante Tina Turner, que lo utilizó en su álbum homónimo; “The way it always starts” fue finalmente incluido en el disco de la BSO de la película “Local hero”, mientras que el tema “Badges, posters, stickers and T-shirts” acabó editado junto a “If I had you”, “Two young lovers” y “Twisting by the pool” en el EP “ExtendedancEPlay”, salido al mercado en 1983. “Love over gold” fue grabado entre marzo y junio en los estudios Masterdisc de Nueva York, bajo la producción del mismo Knopfler y de Neil Dorfsmann. De los cinco temas que finalmente incluyó solamente se extrajo un single, “Industrial disease”, que alcanzó el puesto 9 en Billboard.

“Love over gold” marca la consolidación de algunos cambios importantes en la filosofía musical de los Dire Straits. En primer lugar, en este disco se produce la introducción definitiva de un quinto miembro en la banda, el teclista Alan Clark, lo cual redundaría en que la parte musical de las composiciones adquiriera mayor complejidad y densidad. En segundo lugar, es el último disco en el que participaría Pick Withers como baterista, sustituido posteriormente por Terry Williams, lo que dio lugar a un cierto giro de la banda, por suerte transitorio, hacia sus orígenes, como se pone de manifiesto en el EP “ExtendedancEPlay” (con temas como “Twisting by the pool” o “Two young lovers”), y que yo considero cierto retroceso respecto a la línea planteada por “Love over gold”. Además del mismo Knopfler, de Whiters, de Lindes y de Clark, cierran el elenco de músicos de “Love over gold” el bajista John Illsley, el vibrafonista Michael Mainieri y el teclista Ed Walsh.

La incorporación permanente de un teclista supuso una mejora muy apreciable del sonido de la banda, ya previamente esbozado en el anterior disco, “Making movies”, en el que participó el pianista de la E Street Band Roy Bittan en temas señeros del grupo como “Expresso love”, “Romeo and Juliet” y “Tunnel of love”. Aunque las composiciones de “Love over gold” siguen estando todas firmadas por Knopfler, y se conserva el sonido y la influencia determinante de su guitarra (con la adopción definitiva del uso del dobro y la guitarra española, además de su característica Fender Stratocaster), la influencia de Alan Clark se manifiesta claramente en la evolución de las canciones hacia una mayor sofisticación compositiva, trascendiendo la mera estructura estrofa-estribillo de las piezas de los discos anteriores, y ganando en diversidad y profundidad las partes instrumentales, que se amplían predominando sobre las vocales. Se logra de este modo cierto sonido más “conceptual”, por así decir, totalmente identificable con los Dire Straits, que muchos, de modo equivocado a mi escasamente entendido modo de ver, atribuyen a cierto acercamiento al rock progresivo.

“Industrial disease”, "It never rains” y “Love over gold” son, sin duda, excelentes composiciones, pero los dos temas fundamentales del disco, “Telegraph road” y “Private investigations”, dos auténticas obras de arte del rock, son la mejor muestra de ese sonido arriba explicado, en los que la música (creando la atmósfera perfecta) y la letra (de versos cuidados) se imbrican íntimamente como nunca antes en los Dire Straits para ponerse totalmente al servicio de la historia que cuentan. “Telegraph road” nos transporta por la historia resumida, cargada de melancolía, de aquellas pequeñas ciudades norteamericanas del Medio Oeste fundadas por colonos pioneros durante la vertiginosa expansión americana hacia el Pacífico y que hoy día, víctimas de la era post-industrial, son un amasijo de factorías abandonadas entre cuyas ruinas pululan gentes sin oportunidades y de futuro menguado que sólo piensan en emigrar, pero que quedan atrapadas en el tráfico de la Carretera del Telégrafo, que se enlentece hasta detenerse, como sucede literalmente con la música al llegar a este punto de la interpretación; pausa que es preludio de la genial tormenta final a la que hace referencia la imagen de la portada del disco. “Private investigations”, otra pieza magistral, nos sumerge en el día a día de un opaco investigador privado que se asoma a lo peor del alma humana escarbando por encargo en la suciedad que todos intentan esconder. La perfecta ambientación musical y la letra, de apenas tres cuartetas, nos transmiten perfectamente la sordidez de aquellos turbios asuntos que deben resolverse solapadamente, y nos sugieren esos callejones de cine negro, oscuros, fríos, sucios, húmedos, de alcantarillas humeantes, un reino nocturno de gatos pardos en cuyas tinieblas siempre acechan unos ojos equívocos, y en los que una luz tras unas persianas bajadas son el atisbo del bufete de un Sam Spade cualquiera que busca refugio en el whisky y las mentiras para olvidar una dura jornada, que acabará dejando cicatriz en su alma.

Pistas: 01. Telegraph Road / 02. Private investigations / 03. Industrial disease / 04. Love over gold / 05. It never rains

sábado, 17 de diciembre de 2011

Tuck Andress: “Reckless precision”


El guitarrista norteamericano Tuck Andress (n. 1952) es uno de esos ejemplos de músico relativamente poco conocido fuera del círculo especializado del jazz contemporáneo que probablemente maravillaría al público general si éste tuviera oportunidad de acceder a su trabajo. Iniciado en la música de forma autodidacta, Andress aprendió a tocar escuchando a otros músicos y rasgueando sobre sus discos, pero recibió posteriormente formación musical clásica en Stanford; en California, a finales de los 80 conoció a la que es su actual esposa y pareja de espectáculo desde entonces, la cantante Patti Cathcart, formando con ella el dúo Tuck & Patti. La mayor parte de la trayectoria profesional de la pareja hasta finales de los 80 se desarrolló en pequeños clubes. A pesar de que recibieron diversas ofertas de varios sellos discográficos para registrar su trabajo, no fue hasta su fichaje por Windham Hill Records en 1988, que ofreció al dúo un proyecto honesto y con total libertad acorde con sus aspiraciones artísticas, que la pareja se decidió a grabar. Esta relación se mantendría hasta 2002, cuando se atrevieron a fundar su propio sello discográfico, T&P Records.

El disco que comento en esta entrada, de 1990, es uno de los pocos trabajos de Andress en solitario. Contiene un conjunto de estándares del jazz, alguna pieza de aire funk y otros temas de la música popular, tocados todos con la peculiar y refinada técnica que caracteriza a Andress y que lo ha hecho único en el mundo de la interpretación guitarrística. Su increíble destreza de mano derecha, sin púa, heredera de la precisión y disciplina del guitarrista clásico, así como su impecable y magistral técnica de mano izquierda, sumadas al uso de una guitarra eléctrica de caja hueca de alta ganancia, confieren a su interpretación una riqueza tal que Andress es capaz de crearse su propia armonía y su ritmo simultáneamente a la ejecución de la melodía, dando la impresión de que en un momento dado hay más de un guitarrista tocando al mismo tiempo; sólo conozco un par de precedentes de artistas capaces de similar proeza: el norteamericano Stanley Jordan, cuya técnica guitarrista difiere en su concepción pianística del instrumento, al tocar notas con ambas manos sobre el mástil de la guitarra; el también estadounidense Chet Atkins, un genio del fingerpickin’; y quizá también el músico de jazz Charlie Byrd. En el caso de Andress, alternando rápida y hábilmente la línea de bajo, el ritmo y la melodía, el artista crea la ilusión de que se multiplica a sí mismo por momentos, llenando por completo todo el espacio sonoro. Todas las piezas de este álbum son un auténtico alarde técnico en este sentido, y realmente dejan atrás a otros guitarristas clásicos de jazz que también se atrevieron a ser pioneros en estricto solo (estoy pensando en Joe Pass y su álbum “Virtuoso”, que también contiene el tema “Stella by starlight”, claramente superado por Andress).

Desde el punto de vista técnico, el álbum fue grabado en estudio por personal de Windham Hill Records utilizando prácticamente sólo la guitarra de Tuck Andress (una Gibson L-5 de 1953 con pastillas Bartolini), microfonía, un preamplificador y un procesador-grabador digital DBX 700. Excepto en el caso de la pista “Grooves of joy”, que se editó una vez terminada la grabación debido a la propia estructura del tema, el disco fue lanzado tal cual se registró, sin retoques posteriores, sin ediciones ni overdubbings; no se pinchó ni se dobló la guitarra en ninguna pieza, ni se regrabó nada encima, y ni siquiera se retiraron los posibles errores de interpretación (realmente difíciles de detectar), todo lo cual engrandece aún más la valía artística de Andress: este tipo llegó, vio y venció.

El músico aficionado que llevo dentro no deja nunca de maravillarse al oír genios en su instrumento como Andress; aunque la mayor parte de la gente puede apreciar la dificultad técnica de su interpretación, probablemente el que toca el mismo instrumento juzga aún con mayor claridad la bestial complejidad que entrañan sus trabajos. Este es uno de aquellos casos en los que la frustración por no poder alcanzar nunca ese nivel y la envidia sana multiplican exponencialmente la admiración: solo ante el peligro, sin necesidad de más ayuda que su habilidad y sapiencia instrumental, Tuck Andress se marca un disco entero en solitario cual hombre orquesta, y el resultado es impagable. Cualquier amante del jazz y/o de la guitarra que se precie debería contar con este álbum entre su discografía.

Pistas: 01. Man in the mirror / 02. Medley: Over the rainbow / If I had only a brain / 03. Louie, Louie / 04. Body and soul / 05. Sweet P / 06. Stella by starlight / 07. Manonash / 08. Manha de Carnaval / 09. Grooves of joy / 10. Begin the beguine

miércoles, 14 de diciembre de 2011

The English Concert, dir. Trevor Pinnock: “Christmas Concertos”


Una vez iniciada la senda de la recomendación sobre música adecuada como banda sonora de las fiestas de Navidad, con los posts anteriores dedicados a buscar versiones alternativas a los generalmente taladrantes villancicos navideños (véase The Brian Setzer Orchestra y Diana Krall), era inevitable acabar también incluyendo algún álbum de música clásica cuyo repertorio girara alrededor de estas celebraciones. Y buscando en mi discografía una opción a los ya cansinos conciertos de Año Nuevo basados en el repertorio de la familia Strauss, creo que la más adecuada es el disco objeto de este post, que viene a ser una pequeña recopilación de música barroca sobre el tema interpretada por The English Concert.

Esta orquesta, creadada en 1973 por el clavecinista y director de orquesta Trevor Pinnock, se constituyó rápidamente desde su fundación en un referente en la ejecución del repertorio barroco, que se hallaba en pleno redescubrimiento en esa época; el principal interés de su fundador, y que se ha mantenido posteriormente, era la fidelidad a la sonoridad de los instrumentos originales o sus recreaciones, en un intento de interpretar la música de los compositores barrocos siguiendo un espíritu de aproximación purista que ha proporcionado a la orquesta una gran reputación. Bajo la dirección de Pinnock, la orquesta grabó una parte muy extensa del repertorio barroco, incluyendo la mayoría del catálogo orquestal de Johann Sebastian Bach (dentro del cual, por ejemplo, los famosos Conciertos de Brandeburgo), de Haendel (incluyendo sus oratorios y óperas, y su famosa “Música Acuática”), todos los “Concerto grossi” de Arcangelo Corelli y muchos conciertos de Vivaldi, entre otros. Este disco es una pequeña muestra representativa de la labor de The English Concert.

El hilo conductor del álbum es que las piezas que lo componen fueron escritas ex profeso para la festividad de Navidad, y que todas ellas corresponden a compositores barrocos: Sammartini, Telemann, Molter, Charpentier, Corelli, Haendel y Vivaldi. Es destacable la aportación del compositor francés Marc-Antoine Charpentier, uno de los mejores discípulos de Giacomo Carissimi y propagador de los elementos italianos que llevaron a la renovación musical que necesitaba su país a finales del siglo XVII; también destaca el ”Concerto polonois” en sol mayor del increíblemente prolífico Georg Philipp Telemann, y el “Concerto grosso” en sol menor “fatto per la notte di Natale”, de Arcangelo Corelli, muy conocido e interpretado, que constituye una de mis composiciones preferidas de música clásica y que recomiendo especialmente; Corelli, uno de los máximos exponentes de la introducción de los concerti grossi, está considerado como el primer auténtico maestro del violín moderno, pionero en explotar al máximo las posibilidades del instrumento, lo cual queda bien demostrado en este concierto.

Espero que este álbum contribuya a otorgar algo de paz a los sufridos oídos de quienes, como yo, hemos de soportar Navidad tras Navidad ese crimen inicuo contra los tímpanos, desgraciadamente exento de castigo penal, que suele denominarse villancico, habitualmente perpetrado por una jauría de voces chirriantes, zambombas y panderetas, que causaría hilaridad si no fuera por su perversa ubicuidad, su maligna contumacia y su extraña habilidad para reblandecer el cerebro de los oyentes.

Pistas: 01. Noels sur les instruments, H531,534 - 1. Vous qui désirez sans fin / 02. Noels sur les instruments, H531,534 - 2. A la venue de Noel / 03. Noels sur les instruments, H531,534 - 3. Or nous dites, Marie / 04. Noels sur les instruments, H531,534 - 3. Or nous dites, Marie / 05. Concerto pastorale in G major - 1. Larghetto - Allegro e forte - (Larghetto) / 06. Concerto pastorale in G major - 2. Aria 1: a tempo giusto - Aria 2: Lento e sempre piano - Aria 3: Temp / 07. Concerto for 2 Trumpets in C major, RV 537 - 1. Allegro / 08. Concerto for 2 Trumpets in C major, RV 537 - 2. Largo / 09. Concerto for 2 Trumpets in C major, RV 537 - 3. [Allegro] / 10. Pastorale in G major from Op. 5 No. 6 - Andante sostenuto / 11. Concerto polonois in G major - 1. Dolce / 12. Concerto polonois in G major - 2. Allegro / 13. Concerto polonois in G major - 3. Largo / 14. Concerto polonois in G major- 4. Allegro / 15. Concerto a due cori in B-flat major, HWV 332 - 1. Ouverture / 16. Concerto a due cori in B-flat major, HWV 332 - 2. Allegro ma non troppo / 17. Concerto a due cori in B-flat major, HWV 332 - 3. Allegro / 18. Concerto a due cori in B-flat major, HWV 332 - 4. Largo / 19. Concerto a due cori in B-flat major, HWV 332 - 5. A tempo ordinario / 20. Concerto a due cori in B-flat major, HWV 332 - 6. Alla breve moderato / 21. Concerto a due cori in B-flat major, HWV 332 - 7. Minuet / 22. Concerto grosso in G minor, Op. 6 No. 8 - 1. Vivace / 23. Concerto grosso in G minor, Op. 6 No. 8 - 2. Allegro / 24. Concerto grosso in G minor, Op. 6 No. 8 - 3. Adagio - Allegro – Adagio / 25. Concerto grosso in G minor, Op. 6 No. 8 - 4. Vivace / 26. Concerto grosso in G minor, Op. 6 No. 8 - 5. Allegro / 27. Concerto grosso in G minor, Op. 6 No. 8 - 6. Largo. Pastorale ad libitum

sábado, 10 de diciembre de 2011

Diana Krall: “Christmas songs”


En mi anterior entrada inicié, con el disco navideño de la Brian Setzer Orchestra, un pequeño trabajo de búsqueda de alternativas musicales que sirvan de banda sonora para las fiestas navideñas, con el claro -pero creo que por desgracia estéril- objetivo de intentar contrarrestar de manera efectiva esas nefastas versiones de villancicos horteras que afloran como champiñones por estas fechas, y que, mal utilizados, pueden incluso torcer el desarrollo de los tiernos oídos infantiles y producir en ellos daños irreparables. Continuando con esa labor, ofrezco en estas líneas otra opción musical de calidad, esta vez de la mano de la cantante y pianista de jazz Diana Krall, acompañada aquí por la Clayton-Hamilton Jazz Orchestra.

“Christsmas songs”, el único disco temático hasta el momento de Krall, fue editado para Verve en 2005 por Tommy LiPuma, conocido productor que actualmente rige, precisamente, los destinos de este sello discográfico. Este álbum constituyó el preludio de la colaboración de la cantante-pianista con la Clayton-Hamilton Jazz Orchestra, que cristalizó el año siguiente con la grabación del que, a ojos de los críticos (y estoy de acuerdo con ellos), es el mejor disco hasta el momento en la discografía de la artista canadiense, “For the moment on”.

Así como las versiones de la Brian Setzer Orchestra sobre villancicos y canciones populares anglosajonas de tema navideño de mi anterior post son animadas y bailables interpretaciones swing “para todos los públicos”, las versiones del álbum de Diana Krall objeto ahora de comentario son sofisticadas versiones jazz que serían más bien adecuadas como fondo musical de un brunch, un lunch, o un aperitivo navideño distinguido y sofisticado, aunque muchas de sus piezas también se pueden aceptar como hilo musical de una cena romántica de Nochebuena a la luz de las velas. Esto se debe a que, tanto en los temas en los que la cantante está acompañada por la big band del baterista Jeff Hamilton y el bajista John Clayton, como en los temas en los que toca en cuarteto, la voz de estilo sofisticado de Diana Krall construye alrededor de las piezas un envoltorio siempre elegante: íntimo y calmado en ocasión de las versiones más sosegadas como “Christmas song”, “I'll be home for Christmas”, “Christmas time is here”, “Have yourself a merry little Christmas” y “Count your blessings instead of sheep” (algunas con arreglos de cuerda de Johnny Mandel, y la mayoría en formato cuarteto), más animado e incluso con toques humorísticos en las versiones más swing, como “Jingle bells”, que contiene una pequeña muestra de scat y que termina con la juguetona declaración «estoy loca por los caballos», o “Santa Claus is coming to town”, “Let it snow”, “Sleigh ride” y “Winter wonderland”. En general, todas las piezas, sobre todo las lentas, están cargadas de refinamiento y distinción con un toque de sensualidad calculada y contenida, lo que tiene que ver más con la sofisticación innata de la cantante que con el sambenito de cierta frialdad interpretativa que a veces se le cuelga, y que hace a las canciones, en general, más bien aptas para un público adulto. En todo caso, “Christmas songs” es un álbum totalmente recomendable, y no sólo para escuchar en Navidades.

Pistas: 01. Jingle bells / 02. Let it snow / 03. Christmas song / 04. Winter wonderland / 05. I’ll be home for Christmas / 06. Christmas time is here / 07. Santa Claus is coming to town / 08. Have yourself a merry Little Christmas / 09. White Christmas / 10. What are you doing new year’s Eve / 11. Sleigh ride / 12. Count your blessings instead of sheep

martes, 6 de diciembre de 2011

The Brian Setzer Orchestra: “The best of collection: Christmas rocks!”


Se acerca la Navidad, y debemos estar preparados para sufrir un año más ese infernal hilo musical de fondo que atormenta nuestros oídos por doquier con esos terribles villancicos cantados por atipladas voces pseudoinfantiles. ¿No habrá más remedio que soportar “Hacia Belén va la burra”, “Campana sobre campana”, “Los peces en el río”, “Pastores venid”, o peor aún, la versión de “El tamborilero” cantada por… ¡Raphael!? Sin duda, la Navidad no sería la misma sin una banda sonora, pero por suerte estamos aún a tiempo de valorar una alternativa… en forma de swing. Este post tiene como misión poner a bailar a toda la familia alrededor del pesebre, gracias a las versiones de canciones de Pascua ejecutadas por la Brian Setzer Orchestra.

Después de revitalizar el rockabilly durante los 80 al frente de sus Stray Cats, Brian Setzer fundó la orquesta que lleva su nombre para dar el siguiente paso lógico en su trayectoria: actualizar el swing y el jump blues. Aunque se trate de una banda tipo revival, en este caso este adjetivo no tiene, como es habitual en el mundo de la música, connotaciones peyorativas o casposas, ni mucho menos: el trabajo de la formación de Setzer, de hasta 20 miembros, es encomiable por varias razones. En primer lugar, por la calidad musical de su instrumentista solista, un guitarrista y cantante neoyorquino (n. 1959) de peculiar presencia en forma de tatuaje andante, un rocker con tupé extraordinariamente hábil con la guitarra, con voz quebrada o de crooner según convenga, que dirige a su grupo sobre el escenario demostrando tener más tablas que una serrería; en segundo lugar, por la compenetración y perfecto sonido de la orquesta, que funciona con la exactitud metronómica de un reloj atómico, dotando a sus interpretaciones, con arreglos magníficos, de un swing insuperable; y en tercer lugar, por si fuera poco, porque si alguien los ha visto actuar en directo difícilmente borra de la retina el memorable espectáculo de sus conciertos, que hacen que el público se mueva y disfrute de principio a fin.

El disco que nos ocupa en este post es una selección de las mejores piezas de la Brian Setzer Orchestra en relación con la Navidad; está formado por una compilación de otros dos álbumes de la misma temática lanzados al mercado en 2002 (“Boogie woogie Christmas”) y 2005 (“Dig that crazy Christmas”), con un par de piezas inéditas añadidas. Contiene villancicos clásicos y otras canciones de Navidad tradicionales anglosajonas, todas vistas bajo el prisma del swing en formato big band, como “Jingle bells”, “White Christmas”, “Let it snow!”, “Angels we have heard on high”, “Take a break guys“, “Santa Claus is coming to town” o incluso una versión de la suite “Cascanueces” de Tchaikovsky. Son adaptaciones sorprendentes, refrescantes y, sobre todo, con el swing perfecto marca de fábrica de los intérpretes, que harán inevitable el movimiento de nuestros pies. No le demos más vueltas: es música para divertirse y quemar bailando la ingesta pantagruélica típica de estas fiestas.

Pistas: 01. Jingle bells / 02. Gettin’ in the mood (For Christmas) / 03. Boogie Woogie Santa Claus / 04. The Nutcracker Suite / 05. You’re a mean one, Mr. Grinch / 06. Dig that crazy Santa Claus / 07. Winter wonderland / 08. (Everybody’s waitin’ for) The man with the bag / 09. Angels we have Heard on high / 10. White Christmas / 11. Santa Claus is coming to town / 12. Baby, it’s cold outside / 13. Let it snow! Let it snow! Let it snow! / 14. My favorite things / 15. Jingle bell rock / 16. Sleigh ride / 17. Santa drives a hot rod / 18. Christsmas Island / 19. Bach’s bounce / 20. Take a break guys

viernes, 2 de diciembre de 2011

Montserrat Figueras: “Lux feminae (900-1600)”


Probablemente, el público profano (entre el cual me incluyo) nunca valorará lo suficiente la labor de arqueología sonora que tanto Jordi Savall como su esposa, la soprano especializada en música medieval y renacentista Montserrat Figueras, han realizado a lo largo de su dilatadísima y, en círculos especializados, mundialmente reconocida carrera musical, la mayor parte de la cual ha sido compartida. El álbum motivo de este post, en el que Figueras actuó como solista, es solamente una pequeñísima pero exquisita muestra de ese trabajo, que ejemplifica la devoción, el mimo, la pasión, pero al mismo tiempo la solidez del trabajo musicológico estricto, que ha sustentado la interpretación de ambos músicos en todas sus publicaciones.

Aunque el contenido del disco es algo variopinto, tanto respecto a las épocas de las composiciones como a sus temáticas, sigue dos hilos conductores reconocibles: el principal es el homenaje genérico, a través del canto, al papel de la mujer hispana en la música a lo largo de siete siglos de historia, independientemente de la tradición religiosa y la época. El segundo es un recorrido paralelo y representativo de la música peninsular de entre el 900 y el 1600, siempre subordinado al primer interés, que incluye la época dorada de las tradiciones cristiana, musulmana y judía-sefardí, y su prolongada convivencia cultural. Cabe decir que en ambos objetivos se cumplen las expectativas, de manera que se consigue sumergir completamente al oyente en el contexto de cada una de las pequeñas historias contenidas en el disco; en este sentido, el ánimo del mismo va variando hábilmente en función de cada pieza: desde la sensación de intimidad y misterio, pasando por la jocosidad y la mundana frivolidad, hasta la meditación contemplativa y la espiritualidad, la armonía y equilibrio finales de la selección son exquisitos. Esta variedad viene apoyada decisivamente por el acompañamiento musical,  en el que participan, además de Jordi Savall y Andrew Lawrence-King, las sopranos Tina Aagaard y Arianna Savall, y la mezzo-soprano Bogana Olavide, entre otros, adecuado en instrumentación según cada pieza, acorde con el origen étnico de las composiciones y recuperando instrumentos medievales de cuerda y percusión de las tres tradiciones culturales antes citadas.

Las piezas del disco, por iniciativa de Figueras, fueron agrupadas en siete aspectos. La “Femina antiqua” (“mujer antigua”), representada por el Canto de la Sibila, hace referencia a las composiciones de música polifónica medieval que constituyen la llamada “ars antiqua” o “ars veterum”, anterior al siglo XIV. También dentro de esta categoría podríamos incluir la primera y última pistas del CD, procedentes del Codex del monasterio cisterciense burgalés de Las Huelgas. Mediante la “Femina nova” (“mujer nueva”) se reseñan las composiciones musicales medievales de la tradición trovadoresca, en contraposición a la “ars antiqua”; se hace aquí mención a la jarcha y a un texto de la trovadora francesa Beatriz de Día o Condesa de Día. La “Femina ludica” (“juguetona”) se refiere a composiciones burlescas; destaca el villancico “Soleta so jo ací” de Bartomeu Càrceres, compositor valenciano del siglo XVI vinculado a la corte de los duques de Calabria y Gandía, y conocido por sus villancicos y ensaladas, cuya letra picante cita: «Rápido, vamos, que mi marido está fuera de la ciudad». La “Femina mistica” está representada por el recitado de un poema de la mística religiosa Santa Teresa de Jesús. La “Femina amans” (“mujer que ama”) está bien personificada por “Hal sabil lihkalva”, una composición del Al-Andalus del s. XI, y por una “cantiga d’amigo”, “Ondas do mar”, de Martin Codax, juglar gallego del siglo XIII autor reconocido de tan sólo siete cantigas que constituyen una re-elaboración culta de la lírica popular anterior, de temática amorosa. La “Femina mater” (“mujer como madre”) está reseñada mediante dos canciones de cuna. Finalmente, la “Femina gemena” (“la mujer que llora”) está representada por una balada sefardí y por una saeta, pieza que, como en la actualidad, se interpretaba en la Semana Santa y muestra el dolor inconsolable de la Virgen.

Dentro del apartado técnico, la calidad de sonido de la grabación, como en todas las producciones del sello Alia Vox, fundado por Savall y Figueras, es excelente. La presentación del CD se completa con un extensísimo folleto de 170 páginas que contiene una rica iconografía y textos en varios idiomas, con las letras de las canciones, lo que constituye un incentivo más para su compra.

El hecho de compartir este álbum es mi pequeño homenaje personal a Montserrat Figueras, con motivo de su reciente fallecimiento el pasado 23 de noviembre.

Pistas: 01. Lux - Prosa: Flavit auster / 02. Femina antiqua – Sibila Latina Judicii Signum / 03. Femina nova – Jarcha: Gar kom lebare / 04. Femina nova – Canço: Estat ai en greu cossirier / 05. Femina ludica – Villancet: Soleta so jo aci / 06. Femina lúdica – Villancico: Niña y viña / 07. Femina ludica – Villancico: Yo me soy la morenica / 08. Femina mistica – Alma, buscarte has en mi / 09. Femina amans – Hal sabil lihkalva / 10. Femina amans – Cantiga de amigo: Ondas do mar / 11. Femina mater – Villancet: Soleta i verge estich / 12. Femina mater – Nana: Aurtxo txikia negarrez / 13. Femina gemens – Plany d’Estelina / 14. Femina gemens – Saeta antigua / 15. Lux – Prosa: Florit auster.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

ZZ Top: "Río Grande mud"


Hace un tiempo posteé sobre los que, en mi opinión, han sido históricamente los mejores grupos del denominado “rock sureño”, una rama del rock americano que está característicamente representada por la Allman Brothers Band y los Lynyrd Skynyrd; definí en esa ocasión el southern rock como esa variante nacida en los deprimidos estados rurales del sur de los Estados Unidos, basada en el blues, el country y el rock and roll, que desde mediados de los 60 se condensó para dar a luz un subgénero bastante definido, de notabilísimo auge en los años setenta. En este contexto, podría incluirse a los ZZ Top dentro de la segunda hornada de grupos que, a partir de mediados de los 70, profundizó en el estilo, hasta que su popularidad fue disminuyendo a mediados de los 80 a manos de nuevos sonidos como la new wave o el glam rock; a pesar de ello, el rock sureño siempre ha conservado cierta vigencia a través de grupos posteriores también nacidos en el Deep South y que han mantenido encendida la llama del estilo al incorporar elementos southern en su música, como los Black Crowes, los Fabulous Thunderbirds, o incluso los R.E.M. En el caso de los ZZ Top, en puridad fueron hijos de las variantes tejanas del blues y el boogie, e incluso de la sonoridad tex-mex, pero incorporadas al rock americano; sus composiciones, sus rifs y su estilo pueden, por tanto, considerarse compartidos por públicos variados, tanto por amantes del southern rock como del blues o incluso del hard rock. Este comentario debe circunscribirse estrictamente, sin embargo, a los primeros 4 ó 5 álbumes de su discografía, dado que posteriormente su sonido se resintió notablemente del lacado de comercialidad al que fue sometido a medida que crecía la popularidad del grupo fuera del ámbito en el que nació, y que dio lugar en demasiadas ocasiones a un pastiche de dudosa calidad.

El álbum objeto de esta entrada es, cronológicamente, el segundo de la discografía de los ZZ Top; su nombre y su portada hacen referencia al cauce que hace de frontera entre Tejas y México. Editado por London Records en 1972,  contiene piezas que son muestra del sonido explicado más arriba. En general, éste se hace algo más denso y potente respecto al de su primer álbum, “ZZ Top’s first album”, de 1971, y tendría continuación en el LP del año siguiente, "Tres hombres". Los temas más destacables son “Just got paid” (editado también como cara B del single del LP "Tres hombres"), el boogie “Bar-B-Q”, la instrumental “Apologies to Pearly” (una pieza de exquisita factura que demuestra el domino de Billy Gibbons en la slide guitar), “Francine” (el único single del LP, que alcanzaría el puesto 69 en Billboard) y “Chevrolet”. Se muestra ya cierta tendencia al fuzz-blues (“Ko Ko Blue”, “Down Brownie” y “Chevrolet”) que tanto desarrollo tendría en álbumes posteriores como “El loco” o “Degüello”, aún un poco unidimensionales y sin llegar a extremos barrocos más tardíos. También se incluyen piezas más en la tradición del blues clásico, como “Mushmouth shoutin’” o “Sure got cold after the rain fell”. En conjunto, el disco discurre hacia la cada vez más característica y definida sonoridad que distinguió a los ZZ Top en la historia de la música, y que alcanzaría su cénit en el álbum “Tres hombres”.

Pistas: 01. Francine / 02. Jus got paid / 03. Mushmouth southin’ / 04. Ko Ko Blue / 05. Chevrolet / 06. Apologies to Pearly / 07. Ba-B-Q / 08. Su got cold after the rain fell / 09. Whiskey’n mama / 10. Down Brownie

domingo, 27 de noviembre de 2011

ZZ Top: "Tres hombres"


El guitarrista y cantante Billy Gibbons (n. 1950), el bajista y vocalista Dusty Hill (n. 1949) y el baterista Frank Beard (n. 1949) constituyen una de las asociaciones musicales más largas de la historia del rock. Reunidos en 1969 para formar el power trio ZZ Top, alcanzaron con su blues-rock de aroma tejano sus más altas cotas de popularidad y éxito comercial en las décadas de los 70 y los 80, aunque en la actualidad siguen unidos, grabando algún que otro disco y girando por el mundo, siempre con sus largas y características barbas (excepto en el caso de Frank Beard, lo cual tiene guasa dado su apellido) y sus sempiternas gafas de sol. Pasados más de 40 años desde la fundación del grupo, y a pesar de la inevitable decadencia de su música y la creciente falta de originalidad a lo largo de su carrera (jalonada por algunos álbumes de muy dudosa calidad fruto de la pérdida del rumbo marcado por sus primeros trabajos), puede apreciarse ahora con la perspectiva suficiente que en su época dorada los ZZ Top constituyeron una referencia musical de primera magnitud y uno de los más importantes renovadores del rock americano de raíces sureñas basado en el blues, influyendo en muchísimos grupos posteriores y firmando algunas de las composiciones más recordadas de la historia del rock.

“Tres hombres” (1973) es, cronológicamente, el tercer disco del trío tejano. Fue grabado en Memphis, Tennessee, bajo los auspicios de la discográfica London Records, y fue el primero en el que participó Terry Manning como ingeniero de sonido, una relación que se repetiría en muchos de los discos posteriores. El LP llegó a alcanzar la lista del Top Ten de la prestigiosa revista Billboard, y tras su lanzamiento los ZZ Top realizaron una extensísima gira de año y medio a lo largo y ancho del Estado de la Estrella Solitaria, donde fueron unánimemente aclamados. Como continuación del presupuesto musical establecido en los dos álbumes anteriores del grupo, “First album” (1971) y "Río Grande mud" (1972), la base de la mayor parte de las composiciones es el blues, el funky-blues, el tex-mex, el boogie y el rock pasados por el tamiz del estilo tejano. El sonido más particularmente asociado para siempre a los ZZ Top está contenido en el hit del disco, “La Grange”, sin duda uno de los mejores temas de la historia del rock, cuya letra hace referencia a un burdel situado en las afueras de La Grange, Texas, y que fue más tarde objeto de atención de la película “La casa más divertida de Texas” (“The best little whorehouse in Texas”, 1982), con Dolly Parton y Burt Reynolds; el increíblemente denso y potente riff de blues sureño, iniciado con un ritmo de boogie tradicional (ya usado, por ejemplo, por John Lee Hooker en “Boogie Chilun”, pero en general patrimonio común de todos los guitarristas de blues), sumado a la característica voz gangosa y engolada de Gibbons y sus solos de guitarra, hacen de esta pieza una auténtica obra de arte; contribuye también el característico sonido de la Fender Stratocaster del 55 que Gibbons utilizó en la grabación. El tema apareció como cara A del único single que se extrajo del álbum, que se completó con el tema “Just got paid”, del álbum “Río Grande Mud”, y alcanzó el número 41 de la lista de sencillos de Billboard en 1974.

El disco contiene, por supuesto, otras piezas interesantes: “Jesus just left Chicago”, un intenso blues clásico de sabor tejano; “Waitin’ for the bus”, un blues-funk; “Beer drinkers and hell raisers”, la pieza más rockera del álbum, donde Gibbons y Hill alternan su voces; “Move me on down the line”, la pieza más comercial; y, finalmente “Have you heard?”, un corte también en la línea del blues clásico. En definitiva, se trata de un álbum altamente recomendable, todo un clásico del rock de los 70 merecedor de un puesto destacado en mi discografía personal.

Pistas: 01. Waitin’ for the bus / 02. Jesus just left Chicago / 03. Beer drinkers and hell raisers / 04. Master of sparks / 05. Hot, blue and righteous / 06. Move me on down the line / 07. Precious and grace / 08. La Grange / 09. Shiek / 10. Have you Heard?

miércoles, 23 de noviembre de 2011

AC/DC: "Highway to hell"


En la misma línea de los dos álbumes precedentes, "Let there be rock" (1977) y “Powerage” (1978), el que posiblemente sea uno de los mejores discos de la historia del rock, “Highway to hell” (1979), profundiza en la cristalización del “estilo AC/DC” que la banda ha mantenido graníticamente en los últimos 30 años. Tercos supervivientes de la época de las hoy ya viejas glorias del hard rock, los AC/DC han dejado atrás innumerables y efímeros cadáveres artísticos, han sobrevivido (a veces a duras penas) a modas, estilos y tendencias, y se han mantenido al pie del cañón para seguir tocando y girando por el mundo hasta el momento actual (a pesar de que Brian Johnson, a sus 63 años, ya da muestras de cansancio y ha manifestado su intención de jubilarse próximamente), siempre con la excusa del lanzamiento de algún disco nuevo, muchas veces de contenido obviable. Los AC/DC no cambian, no quieren cambiar, nadie espera que cambien y todo el mundo espera que nunca cambien. El espectáculo de la idolatría del rock llega con ellos a la cima del estereotipo, y a pesar de ello… en cada concierto de los AC/DC aún palpita en el escenario un férreo corazón de rock duro, forjado a finales de los 70, que aún mantiene en pie con decencia a un cuerpo artrósico bastante maltratado por los años. Y ese viejo corazón debe su irrigación, en incalculable medida, al repertorio de canciones que encontramos en los tres discos arriba citados.

El sonido actual de los AC/DC, perfectamente reconocible, debe mucho a las últimas grabaciones de Bon Scott como cantante, uno de los damnificados del rock más famosos, fallecido en el asiento trasero del automóvil de un amigo como consecuencia de un coma etílico seis meses después del lanzamiento de “Highway to hell”; éste significó en la época el momento cumbre de la banda en sus cinco años de carrera, que estuvo a punto de derrumbarse tras la muerte de Scott, icono insustituible del grupo; por suerte, la incorporación de Brian Johnson puso a la banda nuevamente en la vía tras el grave descarrilamiento, aunque el agudísimo registro vocal del nuevo cantante modificó de manera apreciable la tesitura global de la banda. El siguiente disco de la banda, “Back in black” (1980), un sentido homenaje del grupo a Scott, obtuvo las que hasta ahora son las mejores cifras de ventas de los AC/DC.

“Highway to hell” contiene algunos himnos que han entrado de forma permanente en el patrimonio universal del rock, en particular el ya mítico tema que da nombre al álbum, que se ha convertido en un hito imperecedero de la música popular. Sus legiones de seguidores, que ahora incluyen 2 o 3 generaciones, esperan con fervor su interpretación en los conciertos. Pero otros temas del disco también formaron parte del repertorio de directo de la banda: “Girls got rhythm”, “Shot down in flames”, “If you want blood”… Fieles a su consolidado estilo de rock simple, directo, tremendamente energético, en “Highway to hell” se resume la esencia de los AC/DC, por lo que recomiendo este disco a quienes aún no conozcan a la banda.

Pistas: 01. Highway to hell / 02. Girls got rhythm / 03. Walk all over you / 04. Touch too much / 05. Beating around the bush / 06. Shot down in flames / 07. Get it hot / 08. If you want blood (You’ve got it) / 09. Love hungry man / 10. Night prowler

domingo, 20 de noviembre de 2011

AC/DC: "Let there be rock"


Fundada alrededor de los hermanos Angus y Malcolm Young en 1973, la banda australiana AC/DC (acrónimo del inglés “corriente alterna, corriente continua”) es uno de los escasísimos grupos de rock nacidos en los años setenta que se han mantenido ininterrumpidamente en la brecha hasta la actualidad, a pesar de algunos cambios de personal y de la inevitable irregularidad de su extensísima producción musical. El sonido fundacional de la banda, que recoge la tradición del blues y el rock británicos para condensarla en un estilo propio que ha sufrido poquísimos cambios desde el principio, quedó cimentado en los 3 ó 4 primeros álbumes del grupo: un sonido duro, sencillo, directo, sin pretensiones pero tremendamente caluroso y energético, que rápidamente los distinguió de los demás grupos de hard rock de la época.

Angus Young, el pequeño y nerviosísimo genio de la guitarra Gibson SG, captó la atención del público desde sus primeras actuaciones, por su puesta en escena (vestido de colegial, por consejo de su hermana Margaret, tras probar disfraces variados en las primeras actuaciones) y por su increíble e inagotable energía (hasta el punto de necesitar la administración de oxígeno durante muchos conciertos, como puede apreciarse en el documento visual “If you want blood… You’ve got it!”), que culminaba con el famoso “paso del pato” en homenaje al viejo roquero Chuck Berry. La entrada del ya entonces veterano cantante Bon Scott, de voz característica y que actuó como letrista fijo, estabilizó lo suficiente a la banda como para que empezara a abrirse paso en el mercado australiano con sus tres primeros álbumes (“T.N.T.”, “High Voltage” y “Dirty deeds done dirt cheap”), para luego ser trasplantados al mercado británico de la mano de Atlantic Records, en pleno dominio apabullante del punk rock, donde a pesar de la tiranía del género en boga lograron hacerse rápidamente con un hueco y un público fiel.

El disco que nos ocupa en este post, producido por Harry Vanda y el hermano mayor de los Young, George, fue lanzado en la primavera de 1977, y es el cuarto en estudio de la banda; marca, por cierto, la última aportación del bajista Mark Evans, que fue sustituido en posteriores trabajos por Cliff Williams. Inicialmente publicado por Albert Records en Australia, fue posteriormente editado por Atlantic Records para el resto del mundo; es por este motivo que en la versión australiana aparece “Crabsody in blue” en lugar de “Problem child”, ya publicada antes en el LP “Dirty deeds done dirt cheap” pero tocada aquí en su versión corta.  El disco contiene las mejores composiciones hasta ese momento del grupo, entrando a formar parte inmediatamente del repertorio de todos sus directos, tales como “Whole lotta Rosie”, el citado “Problem child”, “Let there be rock”, “Bad boy boogie”, “Hell ain’t a bad place to be” o “Go down”, y son una muestra perfecta del sonido que hizo famosos a los AC/DC: rock potente, básico, íntimamente basado en el blues y el rock’and’roll, con relativamente escasos recursos musicales pero de clara honestidad en su intención: situarse lejos del refinamiento o la pomposidad barroca de anteriores y posteriores ramas del rock duro o del heavy metal, mucho más abigarradas y/o pretenciosas pero carentes del “feeling” y la efectiva potencia de directo que en aquella época exhalaba la banda australiana. En nuestro país, estas composiciones se convirtieron en nuevos himnos de la juventud desengañada de los suburbios obreros de las grandes ciudades de finales de los 70 y principios de los 80, donde la banda tuvo una legión de seguidores incondicionales que apoyaron masivamente sus contadas presencias en concierto.

Pistas: 01. Go down / 02. Dog eat dog / 03. Let there be rock / 04. Bad boy boogie / 05. Problem child / 06. Overdose / 07. Hell ain’t a bad place to be / 08. Whole lotta Rosie

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Akademie für Alte Musik Berlin: “Rebel: ‘Les Elements’; Vivaldi: ‘Le Quattro Stagioni’”


[Dedicado a los seguidores de Pulcra Musica, como celebración de la publicación de la entrada nº 50]

Aún a riesgo de convertir este blog en una suerte de especialización morbosa sobre las “Cuatro Estaciones” de Antonio Vivaldi (una especie de “Quattro Stagioni Reloaded”), dada la atención que, aseguro sinceramente, el azar me ha llevado a prestarles en este blog, me veo escribiendo de nuevo, esta vez de la mano de la Akademie für Alte Musik Berlin, sobre este grupo de conciertos archiconocido, multi-interpretado, re-grabado y, por tanto, sujeto a variaciones infinitas, debido a que, por las razones que detallaré más abajo, el presente álbum contiene una de las versiones que más me ha impresionado últimamente. La gracia de las actualizaciones sobre estas piezas tan tocadas y conocidas es que deben ser sembradas sobre un campo tremendamente florido de interpretaciones anteriores de todo tipo, en calidades y gustos, desde las más clásicamente respetuosas con las partituras (caso de I Musici, posteada anteriormente en este blog), hasta las más personales (caso de Anne-Sophie Mutter, Fabio Biondi o Giuliano Carmignola, por ejemplo), y sólo los grandes intérpretes son aquellos capaces, una vez visto todo lo tocado anteriormente, de dar un nuevo giro a la partitura para lograr una originalidad única y sorprendente, previamente insospechada, que permite distinguir el árbol entre el bosque de versiones previas. Así pues, si ya me era difícil escoger una versión, vamos a profundizar aún más en mi dilema personal.

El caso que nos ocupa es nada menos que… ¡la versión bailable de las “Cuatro Estaciones”! Indudablemente, cuando Antonio Vivaldi compuso estas piezas las pensó para ser sólo escuchadas, pero en un espectáculo para directo que ejecutó la Akademie für Alte Musik Berlin con la violinista Midori Seiler al frente, la orquesta se convirtió en un cuerpo de baile que, al tiempo que interpretaba las piezas, ejecutaba una cuidada coreografía, cuya puesta en escena y danza fue creada y también interpretada por Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola (véase Primavera I, o Verano III). El éxito de esta iniciativa llevó a trasladar al estudio de grabación la música de la puesta en escena, donde la interpretación, a pesar de estar ya libre de la intención coreográfica, da muestras de estar aún influida por ésta última. La consecuencia fue el registro objeto de este post, que cabe decir, además, que es el primero por parte de la orquesta de estos conciertos de Vivaldi.

Y el resultado es, a mi poco entendido modo de ver, espectacular. El sonido de la orquesta, claro, nítido y transparente, juega diestramente con las dinámicas dotando del dramatismo adecuado a las piezas; me llama la atención la gran relevancia que cobran el clave y el laúd, en comparación con otras grabaciones que había oído anteriormente, convirtiéndose para mí en nuevos protagonistas (a modo de ejemplo, en el caso del laúd, el Otoño II o los potentísimos rasgueos de la “tempestad” del Verano III; en el caso del clave, pienso que sobresale en general de entre el bajo continuo del que forma parte). También me sorprende agradablemente por su frescura el particular inicio de la “Danza pastoral” de la Primavera. Pero si hay algo que resalta especialmente es el increíble trabajo de la violinista germano-japonesa Midori Seiler, desde el perfecto presto del Verano III o el allegro del Invierno III hasta la delicadeza refinada de los fraseos de Primavera II, Verano I, Otoño I (donde llega por momentos a arrastrarse con exultante languidez en un alarde de control exquisito de tempo y melodía), Invierno I, o el delicioso Invierno II (donde la “lluvia” creada por la orquesta repiquetea de fondo realmente tras nuestros cristales mientras Midori juega con la melodía como una gimnasta rítmica con la cinta). La calidad técnica de la grabación es tan excepcional que puede oírse el más leve detalle de la interpretación (me encanta el sonido del laúd, un instrumento a veces maltratado por las grabaciones, o el trato de la grabación a la técnica de arco de los instrumentistas, como en los “ladridos de perro” de Primavera II o los truenos que anuncian la tormenta en Verano II), de manera que si oímos el disco con los ojos cerrados en un buen equipo con unos auriculares convenientes, parece que estemos sentados justo enfrente de la orquesta.

Pero aquí no acaba la cosa: el álbum se completa con otra composición que ha constituido personalmente todo un descubrimiento. La obra de Jean-Féry Rebel, para mí totalmente desconocida hasta la audición de este álbum, fue escrita, esta vez sí, eminentemente para danza y, en opinión de los expertos, llegó a su apogeo con “Les Elements” de 1737, para deleite de su esposa la bailarina Françoise Prevost (con la que formaría un tándem artístico muy reconocido en la época) y de sus alumnas. De “Les Elements” me ha impresionado especialmente “Le Chaos”: se trata de una perfecta entrada, ilustrativa de su temática, de sonoridad asombrosamente atrevida para la época en la que se compuso, casi impresionista en su concepción, que me recuerda a Stravinsky. Como el mismo Rebel escribió, «Me he atrevido a combinar la idea de la confusión de la armonía con la de la confusión de los elementos. He tenido la osadía de hacer oír primero todos los sonidos entremezclados o, más bien, todas las notas de la octava reunidas en un único sonido», aunque finalmente la luz vence al desorden para triunfo de la armonía («Tras la disonancia se escucha el acorde perfecto»). En general, el resto de piezas son de gran belleza melódica (a mí personalmente me seducen especialmente la chacona y el capricho), y el trabajo orquestal vuelve a ser sencillamente magnífico.

Debo confesar que sólo he escuchado el disco entero cinco o seis veces antes de publicar esta entrada; a pesar de ello, ya me siento plenamente justificado para compartir este “flechazo”, que espero también sea de vuestro agrado.

Pistas: 01. Les Elements - I. Le Chaos / 02. Les Elements - II. Loure I / 03. Les Elements - III. Chaconne / 04. Les Elements - IV. Ramage / 05. Les Elements - V. Rossignols / 06. Les Elements - VI. Loure II - La Chasse / 07. Les Elements - VII. Tambourins I & II / 08. Les Elements - VIII. Sicilienne / 09. Les Elements - IX. Rondeau / 10. Les Elements - X. Caprice / 11. Les Elements - Chaconne (Reprise) / 12. Le Quattro Stagioni - La Primavera: I. Allegro / 13. Le Quattro Stagioni - La Primavera: II. Largo / 14. Le Quattro Stagioni - La Primavera: III. Allegro / 15. Le Quattro Stagioni - L'estate: I. Allegro Non Molto – Allegro / 16. Le Quattro Stagioni - L'estate: II. Adagio - Presto – Adagio / 17. Le Quattro Stagioni - L'estate: III. Presto / 18. Le Quattro Stagioni - L'autunno: I. Allegro / 19. Le Quattro Stagioni - L'autunno: II. Adagio Molto / 20. Le Quattro Stagioni - L'autunno: III. Allegro / 21. Le Quattro Stagioni - L'inverno: I. Allegro Non Molto / 22. Le Quattro Stagioni - L'inverno: II. Largo / 23. Le Quattro Stagioni - L'inverno: III. Allegro